Nuestro enfoque

La Economía Social y Solidaria de la que partimos

Agregar los adjetivos de “social” y “solidaria” a la economía, busca diferenciar los objetivos y significados del quehacer económico, en relación con la práctica dominante capitalista de la economía que no es ni lo uno ni lo otro.

Está orientada a la satisfacción de las necesidades humanas más que al lucro, por lo que privilegia el valor de uso de los productos más que su valor de cambio. El trabajo no está separado de la propiedad de los medios de producción, por lo que los beneficios del mismo son repartidos de manera democrática y equitativa. Las relaciones sociales de proximidad son parte constitutiva del proceso económico, por lo que se valora de manera importante los espacios locales y el desarrollo de base territorial. El trabajo colectivo se organiza a partir de la libre asociación, la autogestión y la mutua colaboración. Es una economía responsable con la conservación de la vida humana y de la naturaleza. Se distingue y diferencia tanto de la economía privada como de la economía estatal.

De dónde surge la economía social y solidaria

La economía social y solidaria tiene múltiples orígenes tanto geográficos como históricos y hoy está siendo revalorizada por colectivos humanos que experimentamos las crisis económicas, financieras, ambientales y sociales, que surgen cíclicamente de la implementación del modelo capitalista de crecimiento o del modelo de economía centralmente planificada.
En el mundo y particularmente en Ecuador, existen una diversidad de prácticas económicas solidarias, que representan un nuevo paradigma ético de desarrollo al basarse en principios como el cuidado de la naturaleza, la reciprocidad, la redistribución de la riqueza, la democracia participativa, la complementariedad y la asociatividad, principios que orientan la economía en una perspectiva alternativa para promover un desarrollo más humano y sostenible.
No se trata de una propuesta utópica –aunque también lo es, de alguna forma– sino más bien se basa en experiencias concretas que están resolviendo los problemas sociales y económicos de la gente, generando empleo y fortaleciendo el tejido social. La economía social y solidaria no involucra sólo algunas actividades económicas o algunos sectores de la población, sino que incluye una diversidad de experiencias que provienen de la producción sana, la intermediación solidaria, el consumo responsable, el turismo comunitario, las finanzas populares y solidarias, la vivienda solidaria, el pos-consumo, el arte-sano, entre otras, que generan importantes aportes económicos al país y construyen sociedad.